CAÍDO de las NUBES

"Me he convertido en quien no quería ser."

Os presento al cautivador Alejandro Badilfe.

Nombre:

Sé que os estaréis preguntando, ¿y por qué ese apellido tan extraño? Muy sencillo, quien tenga algo de vista acostumbrada al idioma anglosajón se habrá dado cuenta que si intercambiamos la “i” y “l” de sitio, el resultado es “bad-life”, es decir: Malavida. Cuando empecé a escribir supe que necesitaba un nombre atrevido, sin embargo no me sentía conforme con ninguno convencional. Fue entonces cuando decidí hacerle un guiño al célebre autor Pérez-Reverte y uno de sus personajes que tanto me habían influenciado años atrás: el Capitán Alatriste.

Psicología:

Con 27 años, muchas personas aspiran a tener un trabajo, una casa y, al menos, mantener una relación estable. Pero, ¿quién no ha visto a este otro tipo de personas que pasan casi una década en la Universidad mientras hacen sus pinitos en trabajos temporales y muy mal pagados? Alejandro es uno de esos que no le entra la angustia por acabar sus estudios. Vive con total libertad en la casa de sus padres, sin dar explicaciones a nadie. 

Su vida le ha llevado a trabajar como Jefe de Relaciones Públicas en algunas discotecas, lo que le aporta dinero y mujeres. Se considera a sí mismo como un conquistador, un triunfador: Joven, atractivo y en buena forma física. Practica artes marciales, Muay Thai concretamente, otorgándole un humor de perros cuando las circunstancias se vuelven en su contra. Todo ello hace que se marque objetivos superficiales y poco trascendentales. 

Sufre el tan conocido Complejo de Edipo, que se suma a la falta de afecto materno el cual le provoca una necesidad infantil de aceptación y atención por un déficit de afecto en la figura materna, que intenta satisfacer de forma frustrada ligando y acostándose con chicas desconocidas de pelo rubio, como su madre. Además, siente la necesidad de controlar las situaciones por su sentimiento de amenaza constante. Podríamos decir que Alejandro es una persona con una imagen que derrocha seguridad para compensar la incertidumbre que siente por dentro. Se frustra siempre que la situación no dependa de él mismo, o se desarrolle al azar. Esto le provoca mal humor, que tome acciones opresoras, conductas dominantes, tensión, críticas, infravaloración del entorno, etc…

El conjunto de la personalidad de Alejandro va cambiando a lo largo de todas las desventuras que va sufriendo durante el camino hasta el punto de plantearse su vida en sí misma, y si realmente merece la pena continuar así. Se va a enfrentar al mundo, o mejor dicho “el mundo” se enfrenta a él teniendo que decidir si luchar para mantener su camino o rendirse, fatigado y dejarse llevar por ese odio interno que le envenena desde aquella fatídica Madrugá. 

Más allá de ser una persona tremendamente torturada su crisis existencial le vuelve muy reflexivo, con esa actitud de boxeador que le hará pelear en un apartado ring al que nunca antes se había subido ni siquiera a entrenar, siendo un apartado complementario de la trama base, sentir las interesantes vivencias de su lucha emocional. 

Físico:

Nuestro personaje comienza la historia con una media melena entre rubia y castaña, además de una barba de varios días. Sin embargo a medida que la trama se va asentando, Alejandro se deshace de todos esos pelos con un buen afeitado y rapándose la cabeza siendo obligado a cambiar su aspecto por las circunstancias que le rodean. 

Al principio suele vestir a la última moda: camisas, vaqueros, gafas de sol… Todo lo que hace a un hombre atractivo. Desafortunadamente las desavenencias que se le presentan harán que Alejandro vaya descuidando su ropa y forma de vestir hacia una imagen más desaliñada e informal.

Finalmente, podríamos decir que Alejandro es una persona que evoluciona con sus vivencias cuyas reflexiones no nos dejarán indiferentes.